¡Se me olvidó!

salir

Se me olvidaba que el mismo día parques y playa luego fuimos a North Beach a ver el musical Beach Blanket Babylon, que fue el que vi con los del cole y pensé que a Susana le iba a encantar. Además habíamos visto unas fotos de los personajes con sus pelucones gigantes con San Francisco y la Fog en la cabeza y nos preguntábamos qué era eso y cuando vi a la señora de la peluca Franciscana es que TENÍA que llevar a Susanita. Jijiji.

Es una comedieta musical. Se trata de Snow White que busca a su Príncipe Azul en San Francisco, que es de donde es, pero no lo encuentra, así que una especie de Hada Madrina (que canta muy tremendamente ella) le dice que por qué no viaja por los mundos, y va  Roma, y va a París, y luego la cosa degenera. Utilizan personajes conocidos que cantan canciones conocidas también pero adaptan las letras.  ¡Y todos van con unos pelucones tremendos!

He buscado algún vídeo potable, pero no he encontrado.

En fin. Luego nos comimos un trozo de pizza en un sitio medio chungo, pero que las pizzas estaban buenas (es que era muy tarde) y fuimos a ver a Jeff que se volvía al día siguiente a París. Y de paso conocimos a Michel, un brasileño muy majo. Y ya. Estuvimos con ellos un ratejo, pero andábamos todos bastante cansados, así que nos subimos en un taxi y a casita a dormir!

Y ahora sí que sí, creo que se acabó el sábado.

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¡Ay, os echo de menos!¡Y más en mi cumple!

comer, salir

Buenas noches, ¡o buenos días!

Ya son las 12 de la noche aquí, con lo cual mi cumpleaños de 24+9 horas se ha acabado. ¡El cumpleaños más largo jamás contado ha sido! Además esta mañana me desperté prontito, así que ha sido un día largo… pero al menos tranquilo.

Esta mañana respondí  a todas las felicitaciones que he recibido, casi todas por facebook, hablé con ustedes padres, hermanos, sobrinos y con Susana, para ultimar detalles y recibir más felicitaciones de ella misma y su señora madre.
Mañana llega la susodicha, por la noche, a eso de las 9. ¡Espero que tengas unos grandes vuelos, chata!

Luego íbamos a comer a un japonés Helena, Jose y yo. ¡¡¡Pero antes me dieron regalitos!!! Me han regalado un libro de relatos de San Francisco, una libretica muy bonita de San Francisco también y una cajita estrellada de SuperMario con caramelicos a conjunto. ¡¡¡Más majooooooossss!!!
Luego lo malo es que íbamos a Mission al japonés (en el que ya haían estado ellos) y hemos perdido el bus 33, porque ha pasado antes de tiempo. Hemos tenido que esperar como no sé, ¿20 minutos? para que luego el señor autobusero no quisiera abrirnos la puerta y se pasara una parada… tener que andar de vuelta, y andar más al restaurante… y ver que … ¡¡¡estaba cerrado!!! … Menos mal que había otro japonés en la esquina de la siguiente calle que… ¡¡¡también estaba cerrado!!! Así que nada, a andar un poco más. Al final no hemos visto más japos y hemos comido en un sitio yankilandés. Brunch Jose y yo, y Hele una hamburguesa de shitake o algo así. Hemos comido bien. Mi brunch constaba de huevos revueltos, patatas fritas en aceite de ajo, tostadas con mantequilla y/o mermelada y un bol de fruta (sandía, cantaloupe, honey dew (creo) y piña… todas muy buenas) y luego un café que también estaba bueno.
Después dimos una vueltica por Castro/Mission y nos encontramos con unos doscientos restaurantes Japoneses, fíjatetú. Volvimos a la Thrift Store de Mission a ver si había tocadiscos. Había uno pero no funcionaba, porras. Helena y yo nos quedamos mirando el resto de las cosas y las ropas y una hora más tarde salimos de allí. ¡No sé cómo Jose no se harta de nosotras, qué paciencia, la virgen! Al menos encontramos posavasos (por fin!) y yo me compré al amigo que sale conmigo en las fotos que pongo ahora por aquí en algún sitio. Se llama Tom y es muy simpático y Helena tiene mucha envidia porque lo vi yo primero, ¡JA!. Como no encontramos tocadiscos nos pasamos por la otra Thrift Store de la calle Valencia… y ahí había uno que parece ser que másomenosfunciona.
Y antes de volverse a casa nos tomamos otro café en el Café Dolores Park -o algo así se llama-, en el que había estado con Susana hace un rato ya. 🙂

Acompañé a los coleguis a la parada del autobús y cuando se fueron me encaminé a la calle 16th con Mission. La zona chunga del barrio que fue la que pisamos Susana y yo en 2008 y por la cual le cogimos tirria al barrio, que luego resulta que mola un montón, pero es cierto que justo ese cruce de calles es chungo, lleno de homelesses y yonkis y pedigüeños varios, pero vamos, que tampoco hacen nada.

Estaban Luis el valenciano y un roommate/classmate italiano de Padua llamado Niccolo (creo que se escribe así, pero nidea). Esperamos un rato, apareció Hae y los demás fueron llegando con cuentagotas, qué cansinidad, ¡por dios!
Fuimos a cenar tempranamente a la taquería Del Toro, que me la habían recomendado encarecidamente H&JA. Llegamos y a esperar sin pedir de nuevo. Pfff. Y ya me cansé y me fui a pedir. Y ponte tú a explicarle a una italiana en inglés qué son las tortillas, qué son los burritos, los tacos, los tamales y nosequé. Me asombra bastante que no conozca nada de la comida mexicana, ni de la turca, ni de la oriental, ni de nada, la verdad. ¿En Italia sólo saben de comida italiana?
Me pedí una Corona (que aquí no es -ITA, ya sabéis) y un burrito vegetariano con arroz, frijoles, aguacate, tomate, lechuga y… ya, creo. ¡¡Era gigante y estaba muy bueno!!
Tres mil horas después salimos de allá y fuimos al Elbo Room un rato a tomar un par de cervezas y paliquear un rato.

Ha venido una chica que es nueva en la escuela, Patricia, brasileña, que habla fenomenal inglés (con lo cual nadie sabe qué moñas hace en la escuela, pero bueno!). Hemos empezado a hablar de que soy Tauro. Ella también, pero de mayo. Luego a hablar de cuánto vamos a estar aquí, visas y visados, trabajos y demás… y luego se ha puesto a contar que estudió Derecho pero que no le gustaba del todo porque es una persona creativa ella y estudió algo de Diseño Gráfico a la vez que Derecho, pero lo dejó porque no podía con todo, y le gustan la Fotografía, la Arquitectura y demás. Y yo estaba con los ojos como platos diciéndole que era lo mismo que me pasaba a mí. Es muy maja ella y como su novio vive aquí ahora, ella se quiere quedar aquí también, así que a ver si sale algo de ahí, aunque sea una buena amistad creativa, ¿no? También le pasa lo mismo que a mí con eso de estar perdidísima respecto a cómo buscar trabajo aquí de algo creativo sin tener estudios de nada creativo en sí mismos… Estudios Superiores, me refiero.

Y nada, luego a casa. De regalo de cumpleaños, además de comprarme a TOM pagando 99cents+taxes por él, me he pagado un taxi de vuelta a casa porque el autobús iba a tardar como media hora y tenía que ir al baño, qué pasa.

¡Ah! ¡Simona, Hae y Ellie también me han hecho regalos! Una pulsera a conjunto con unos pendientes, de plata y piedras azules turquesa, ¡muy bonitas! Y una tarjeta que me han firmado todos, ¡¡¡más majooooos!!!
Y ya, para las 11:40 o así, creo, estaba en casita escuchando a Bruce el amigo de Ana y Javier, que lo tenía puesto Jose de banda sonora trabajil.

Ha sido un buen día. Fresquito, sin japonés, con viento, creo que mi garganta lo está notando, pero ha estado bien.
¡Ay, qué mayor soy, lavirgendelpilar! Jijijiji.

Adam Stephens de Two Gallants, ay, qué majo es!

Aparte de esto, os cuento que el concierto del otro día, el de mis amados y queridos Two Gallants, que se han vuelto a amigar, estuvo fenomenal, ¡como siempre! La sala, “Bottom of the Hill“, está un poco donde Cristo perdió el gorro, el mechero, o que quiera que sea que perdió… al otro lado de la ciudad, mayormente, pasado Mission, unas cuantas manzanas más hacia la Bay, casi en la Bay ya. Hay una vista tremenda de la zona financiera, eso sí.
Un poco rollo estar sola y tener que aguantar unos primeros teloneros bastante malos, por mucho saxo que tuvieran y unos segundos teloneros con una cantante con una voz tremenda, pero un poco cansinos. Menos mal que mis amigos nunca defraudan. Snif. Estuvieron muy majos diciendo cositas y tal, muy humildemente, como siempre.
Os dejo una foto del señor cantante, Mr.Adam Stephens y un vídeo de un trocito de canción, llamada Crow Jane. Una pena no tener fotos del otro señor, Tyson Vogel, pero es que soy enanita, ya sabéis, y aquí la gente es alta, no había manera.
Me da una rabia que vayan a Madrí y no estar allí para verlos de nuevo, snif! Sigo esperando encontrármelos por la calle y amigarnos. Ay, ¡sería estupendísimo!

Y bueno, ahora ya me callo, que es tarde y tengo que levantarme pronto para comprar algunas cosas antes de que venga Susana, poner la lavadora con las sábanas, las toallas y tal y decidir cómo me voy a llevar las cosas a Yosemite, que nos vamos un par de días la semana que viene… a verlo con agua, o con nieve… pero esperemos que tenga agua en las cascaditas, que la otra vez estaba la cosa de lo más secarra… cosas del Agosto.

Hale, ¡muchos besos a todos, chavales!
La próxima os escribo acompañada de Susana.
¡Os echo de menos!
c

PD. Ayer nos entró la morriña y cenamos hispánicamente. Hice una tortilla de patatas y compramos embutido español (un poco insípido) en el Trader Joe’s: jamón “serrano”, salchichón y chorizo de cantimpalo…. acompañado de pan de pita (sí, poco español, lo sabemos) y aceite de oliva virgen extra… de California (¡está buenísimo!… se parece al Picual, ám!), vino Marqués de Cáceres y una ensaladica…. Y luego vimos el primer episodio de la serie The Wire… aunque yo me quedaba dormida a ratos y es un poco difícil de seguir, así que me da que voy a tener que re-verme el episodio. jiji.

Otros besos!
c

Let’s Go Oakland!

clases, comer, salir, turismo

¡Ya estoy aquí de nuevo, pandilla!

¡Ufff! ¡Últimamente no hay manera de llevar esto al día!
Llevo unos 10 días todo el día corriendo la calleja. Cosas de echarse amiguitos en el cole, supongo.

Ya he acabado las clases en el cole. Parece que fue ayer cuando empecé y ya se han acabado… Tres semanas que se me han pasado volando, cada una más rápida que la anterior. Tengo un diplomita y todo.

Bueno… pues… a ver… ¿qué he hecho en mi última semana de clases?… Ahí va, a ver si me acuerdo de todo:

LUNES___Pub Trivia.
El lunes…. fui al cole, comí rápidamente con Jacobo, que me invitó (a mí y a otros) a ir a jugar a una especie de trivial en un Pub de Oakland, porque dice que necesitan gente porque son muy pocos en su equipo (al final acabamos siendo 10, no tan pocos, ¿no?). Total que después de comer me vine a casa y luego al rato me volví al cole, que quedé allí con él. Al final sólo iba yo. Le acompañé a recoger sus trastos a casa de sus padres. Sus padres, muy majos ellos. A su pobre madre le dio una bola de baseball en la cara en un partido y la tiene hinchadísima y se le partió el paladar y todo, pobrecilla. Y luego fuimos al pub ese a jugar. Había distintas categorías: Presidentes de los EEUU, Cerveza (de esta no supe nada, ¿¿¿os lo podéis creer????), Arte y Artistas (de esta sí que supe, padres :D, casi todas, o todas), Canciones de series de TV (esta también se me dio bien), Cine negro o algo así (nidea de casi nada)… y no sé si se me olvida algo.
No ganamos, obviamente, ni siendo 10, muy mal. Pero estuvo entretenido.


MARTES___Berkeley.

El martes al cole de nuevo y luego comí sola por los alrededores de la escuela, porque desaparecieron todos de la faz de la escuela. Luego fuimos a la actividad del martes, que era Berkeley. Bah. Ni fu ni fa. Un campus gigante de universidad, eso sí. Muy bonito. Muy de peli de aquí. Y unas calles con muchas tiendas y tal, pero no sé, no acabó de irme. Será que estoy mayor y había mucho jovenzuelo.
Luego nos tomamos unas pizzas en un pub de universitarios y para casa en el Bart y el Muni.


MIÉRCOLES___Baseball game!

Resulta que Jacob no nos iba a dar clase el miércoles porque iba a llevar a los alumnos de la tarde a un partido de baseball… Tenían muuuchas entradas de sobra y costaban $2 (sí, ¡¡¡DOS DÓLARES!!!, ¡habéis leído bien!) así que nos lo dijo a los de la clase que se iba a fumar. Era o ir al partido o hacer ejercicios de gramática…no había mucho que pensar. Ellie no vino porque “se puso enferma”, jijiji… Al final fuimos Jacob, Luis y Clara (los dos alumnos a los que llevaba en principio), Simona, Inan, Renato, Jeff y yo.
Cógete el BART de nuevo para ir a Oakland, porque el partido era de los Oakland Athletics, más conocidos como A’s  VS. los Boston Red Sox.
Para ser un partido entre semana a las 12:30 de la mañana, estaba lleno. Bueno, lleno no, estaba hasta la bandera, lleno de gentes de todas las edades vistiendo sus colores. Niños de nada años hasta señores de 90, todos animando a su equipo.
Cosa mala, llovió. Así que un par de veces tuvimos que abandonar nuestros asientos para guarecernos en las galerías con bares y pantallas que dan al campo con unos ventanales gigantes.
Jacob trataba de explicarnos las reglas del juego mientras chillaba a grito pelao metiéndose con los Red Sox y animando a los suyos…. Era una bonita estampa. Él chillando como loco mientras nosotros nos mofábamos mucho diciendo que no conocíamos a esa persona… un poco más y los bostonianos le lanzan algo. Jasijaijaisjsia. Fue gracioso.
En fin, el partido largo, pero tampoco se entera uno entre que va para acá y para allá, al baño, a comprar nachos, pretzels, bebidas, a dar un paseo, que si llueve, que si no llueve, y tal.

Y se acabó el partido.

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Y todos se fueron menos Jeff y yo, que nos fuimos a casa de Jacob a ver dos películas bastante horrorosas mientras vegetábamos bastante y cambiábamos la localización de los sofás, mesas y sillones de casa del señor profesor.
Un poco surrealista todo el día, creo yo.

Llegué a casa a eso de las… 12:30 de la noche. Tarde. Cansada. Muerta.
Y al día siguiente a clase de nuevo… ¡el último día!


JUEVES___Final de curso.

Se acababa el curso. Alex el profe majísimo de la primera clase nos tenía preparado un test. Parte escrita de gramática, parte oral sobre un vídeo de Medio Ambiente (en mi caso) y sobre cosas varias de la vida, de charleta. Lo malo es que Alessandro desapareció y no sé que “nota” he sacado, así que la próxima semana a lo mejor me paso para que me cuente, por curiosidad.
En clase de Jacob teníamos que hacer un Speech, pero como por su culpa Jeff y yo habíamos llegado a casa taaan tarde la noche anterior, no teníamos nada preparado, así que lo preparamos allí. Creo que no lo hice muy bien, porque no se me da nada bien hablar en público, ya sea en inglés o en español, qué le vamos a hacer. Jacobo sí que nos dio notas… todo Aes y Bes. Y una C, pero por lo visto siempre pone una C en ese apartado.
Y me dieron mi diploma, muy precioso. Tres semanazas de clase. Jajaja.

Luego hablé con Yoko un ratejo y me dijo que me pase por allí cuando quiera, que puedo usar los ordenadores y lo que quiera de allí, y que le pegue un toque y nos tomamos un té o algo… ¡más majaaaaa!

Para comer nos fuimos Simona, Jeff y yo a Haight-Asbury a comer a un sitio que conocía Jeff, de estos típicos americanos que te ponen desayunos típicos de aquí a cualquier hora del día, aunque yo me comí una hamburguesa.

Luego íbamos a quedar por la tarde, pero había cansancio, así que Simona se fue a casa y Jeff se vino aquí a la mia, porque el vivía lejos, en South San Francisco. Así que nos tomamos un café casero con charleta con Hele y Jose, descansamos un poquito, me cambié de atuendos y nos encaminamos a North Beach a “cenar” a las 6pm (nosotros no cenamos, porque casi acabábamos de comer) y luego a un musical muy chanchi. Eso sí, tuve que ir yo a por las entradas, porque el Jacob las puso a mi nombre, y estuve esperando a los demás que venían a que se dignaran a aparecer… Les había dejado acabando de cenar en el restaurante a las 7:20 y llegaron al teatro a las casi 8, que era cuando empezaba la función. ¡Gentuza! Y hacía rasca. Y el profe nos había dicho que más nos valía llegar pronto, porque se pone de bote en bote siempre y los asientos no están numerados y como éramos ocho… pues obviamente no nos sentamos juntos y mi asiento era un poco maluno. Pero en fin, la obra genial.

Después fuimos a la famosa cafetería o café o bar o como lo quieran llamar aquí Vesuvio, que está en frente de la también hiperfamosa City Lights, librería chanchi por excelencia de la ciudad, aunque Helena y JA son más fanes de Green Apple Books, ya sabéis. Nos tomamos unos refrigerios. Yo una Heffeweizen y un cóctel llamado Jack Kerouac, todo muy literario, ya véis. Se nos unió el profe y nos movimos a garitos más animados que no resultaron ser muy animados y nada, pa casa, que estaba yo muy cansada ese día.

VIERNES & SÁBADO___Good Friday, casa, cama y Adiós, Inan!
Desde entonces vegeto un poco en casa. He dormido como si no hubiera un mañana. Hice la colada. Colgué fotos y fotos en el facebook (que ahora también colgaré aquí, no se preocupen) y ordené la habitación. Ahora me queda aspirar la moqueta, ducharme, arreglarme y volver a salir de casa, porque mañana se va Inan y hay que despedirse y ser educada.

Y eso.
¿Vosotros todos bien?
Muchos besos!
c

Variaciones.

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Hoy ha hecho otro día tremendamente bueno. Otro día de playa. De hecho, hoy se notaba que esta ciudad tiene playa. Generalmente, como dice Jose, uno no se da cuenta de que está rodeado por agua marina. Hoy sí. Venía un vientecillo brisero de Ocean Beach, la supermegaplaya que tenemos siguiendo y siguiendo y siguiendo la calle Clement. Al menos ayudaba con la calor que ha hecho. Apetecía ir a la playa, pero es una caminata.

De nuestra nevera salían unos ruidos raros. Especulábamos si serían unas uvas negras que compraron Helena y Jose antes de que llegara yo, que ya tenían vida propia. Jose las tiró antes de ayer. Desde entonces no suenan ruidos raros provenientes del refrigerador. ¡ChunChun!

Nuestra vecina de abajo tiene 6 papayas gigantes. Siempre tiene papayas, pero ahora tiene 6. De largo deben medir unos… casi 30cm, fácilmente, si no más. También tiene mandarinas. Otras veces naranjas. El caso es que todo lo que come debe ser de ese color, digo yo.

Aquí, en esta ciudad (o en este país), en los grupos de amigos o familias, siempre hay al menos uno que lleva los cascos puestos. Para qué queda con sus amigos o se va con la familia, eso no lo sabemos.

Aquí los pescados, definitivamente, no son los de España, pero están muy buenos, aunque nos sean desconocidos.

Aquí reciclan mucho. Reciclan todo. Pero no tienen cubos distintos para las cosas a reciclar, lo cual facilita las cosas (y con suerte, da trabajo a más gente).

Aquí, en las tiendas de cosas de segunda mano de mi barrio (ya sabéis que es oriental predominantemente) trabajan latinos y en las de Mission (mayormente latino) trabajan chinos. Paradójico. No sé qué significará, si es que significa algo.

Aquí todos los días se oyen sirenas de bomberos y policías para acá y para allá, yendo y viniendo. Son muy serviciales.

Aquí, uno de esos días de lluvias torrenciales, hubo un megaincendio en un edificio del vecindario. Un incendio en un día de lluvia torrencial. Hm. Da qué pensar, ¿no? ¿Mucha calefacción?

La fruta del dragón.

Aquí, en el sofá, me está entrando mucho sopor. Son las 23. Hemos salido a cenar, tomar una cerveza y dar un minipaseo. Esta tarde paseamos Clement hacia el Este, hacia la playa, hacia la brisa. Hm. JA y yo nos compramos un café para llevar malísimo en un garito como árabe o algo así. Para compensar tal horror tuvimos que comprarnos un donut forrado de azúcar y canela. Gran acierto. Luego Hele y yo compramos frutas… compramos una fruta dragón! Ya os contaré si está buena. Bonita es, un rato. Os pongo una foto, pero es sacada de google.

Bueno, ya os dejo, porque hoy no he hecho nada muy interesante. Os puedo decir también que hemos comprado un nuevo “puf” o algo así, un sentajo, vaya, de mimbre, muy bonito, en Goodwill (como no).
También os puedo decir que he colgado mi corcho y he puesto los colgadores al revés. Normal que me haya costado dios y ayuda. Tolai que es una, ¡qué le vamos a hacer!

Espero que os estéis despertando bien.

Muchos besos a todos, ¡gentío!
Good night/Good morningGood morning, it’s great to stay up late, good morning, good morning, to you, and you, and you and you! from Frisco.
c

Tamales y Pupusas. Corchos y Pizarras. Birra, crepes y celtas.

downtown, edificios, financial, paseo, salir, turismo, viajes, vivir

¡Buenas de nuevo, lectores!
Aquí estoy otra vez más para “amenizaros” un rato la vida.
Jajajaja. Jejejeje. Jijijiji.


Éste ha sido un día de tremendo solazo calenturiento.

Hoy me he cortado las uñas. Es la primera vez que lo hago en San Francisco y oye, lo he hecho mejor aún que en Madrid. Y muy rápido. Sé que os interesa este tema, por eso os lo cuento. Al menos a mi Señor Padre debería interesarle, ya que llevaba años y años y años -y años- diciéndome que dejara de mordisquearme las uñas hasta que un día lo conseguí (cruzo los dedoscon uñas, no sea que recaiga).

Blue Trompetero

Dejando de lado ese gran tema que son mis fuentes corporales de quinina (junto con el pelo, que con esta humedad lotengo estupendo y parece que tengo pelo), os cuento que hoy hemos ido de excursión. Aquí mis coleguis compañeros me han llevado a su ex-barrio, a la Misión, The Mission, o como quieran ustedes. Estaba preciosísimo. Hemos visto un callejón lleno de grafittis chulos chulos…
Cierto es que he recorrido también las calles que recorrí la otra vez con Susana, e hija mía, es que cogimos las peores, claro que eran las que eran, porque si el Muni te deja ahí, pues te deja ahí. El caso es que la plaza esa y el primer trozo de la 16th son las zonas con más homelesses de todo el barrio, o algo. Una pena. Cuando vengas, Susanita, vamos de nuevo y verás qué chulísimo es, eh! 😀

El caso es que me han llevado a comer a un restaurante de cocina Salvadoreña y Colombiana. La señora encargada camarera y supongo que dueña era toda una madraza. Majísima es la señora. Hemos comido pupusas y tamales con frijoles y arroz. Yo no tomé pupusas, porque me resultaba demasiado. Las pupusas, para el que no lo sepa, que debíamos ser todos hasta hace poco, son como unas tortillitas de harina de maíz que están rellenas de cosas varias: queso, queso con flores (de calabaza o algo parecido, tenían un nombre raro), espinacas y cosas, cosas y otras cosas, cosas y más cosas. Y luego Jose y una servidora nos hemos metido entre pecho y espalda un tamal colombiano, que es de pollo y cerdo y lleva también guisantes, patata y zanahoria. Llena no sabéis cuánto. Tremendo. Pero estaba buenísimo y los frijoles con arroz también, cómo no. Hm….

Flower Power

Gozilla

El tercer ojo.

Luego hemos procedido a comprar en una Thrift Store de la calle Valencia unos corchos y una pizarra veleda por $4. Asombroso, porque llevábamos tiempo buscando estas cosas y estos dos pobres periodistas compraron una mini-veleda por como $12 hace un par de días.
Las tiendas estas de cosas usadas son lo más, de verdad, no sé cómo no tenemos de estas cosas en España, porque son realmente útiles para todos. Eso sí, huele a polvo que da gusto y me pica todo durante un rato, pero tienen de todo de todo: libros, cómics, agendas, cuadernos, libretas, álbumes, muebles de todo tipo, vajillas, cuberterías y cristalería varia, zapatos, ropa, bolsos, pósters, electrodomésticos, teles, dvds, decodificadores de TDT (¡de hecho nos hemos hecho con uno de estos! A ver si funciona.) … en fin, millones de cosas. Ya estamos abonados a ellas, jiji. La verdad es que el sofá este está resultando ser una gran gran compra, os lo digo con el culo en él mismo. Desde que quité mi mesa y la llevé a mi habitación, cuando estoy en el salón siempre estoy sentada aquí, como ahora (¿os suena, familia?)

Y bueno, luego estos chicos se volvieron a casa a trabajar y yo me quedé a dar una vuelta. Me paseé un poco más por Valencia y subí por la 16th a la calle Mission -el camino chungo que os decía antes. En una tienda mexicana de Mission que era el equivalente a las tiendas gigantes chinas de alimentación del barrio compré harina de maíz y frijoles para experimentar en casa y anduve sobre mis pasos para dirigirme al parque de Dolores.

Dolores Park, up up and away!

¡Vaya cuestas!

Exclamación ridícula viviendo en esta ciudad, vale. Aunque cierto es que este barrio, el nuestro, Inner Richmond, es bastante llano. Se agradece y todo, aunque para mis piernas y forma física general más me valía haber vivido en lo alto de los Twin Peaks. Ejem.

…. estaba diciendo yo…. Ah, eso, que me subí a lo alto del parque de la Dolores, a ver las fantásticas vistas que hay de las que me quedé prendadísima en la primera visita de 2008. Waaaaahhh…. Lo que mola ver las casitas preciosas franciscanas, un montón de arbolones y de fondo el centro y el centro financiero, el Bay Bridge y un poquito de agua.
Hoy como hacía un solazo tremendón, estaba la calle llenita de gente, y el parque ya ni os cuento. Todos al sol, con sus perros, sus picnics, sus cosas, en camiseta y bermudas y chanclas, o sin camiseta pero con bermudas y sin chanclas. Si en Madrí sale un rayo y se ponen así, aquí son más raudos aún. De hecho cuando llueve y hace frío hay algunos locos que van así. Será que 11º (centrípetos) y lluvia y viento soplado muy de cerca por el mismo Eolo que dibujó preciosamente mi Sr.Padre es mucho calor para ellos. ¡Raaaaaaarooooooosss!

Y luego seguí cuestabajo hacia el Castro, el barrio gay por excelencia. Todo coloreado con los banderines arcoiris de las farolas y el banderón en el cruce de Castro con Market y otra calle más que no recuerdo cuál es y no voy a mirarlo. Hoy de por sí ya habría sido colorido. Estaba preciosísimo. En el famoso Teatro Castro ayer actuó la fenomenal Britney Spears… ¡y no fui!, ¡bah! Jejejeje. Helena y JA fueron la semana pasada a una cosa allí y dicen que es preciosísimo por dentro. A ver si consigo verlo. Siempre puedo meterme a la sesión del Wizard of Oz Sing-Along. La otra vez era de La Sirenita. Veo que innovan. Ejem.
Me subí al autobús allí cerquita y me vine a casa, porque hacía una calor tremebunda y yo iba con mi parka que ya no sabía qué hacer con ella (sin poner, claro), la chaqueta puesta (diosmíoquécalor), la bolsa de la compra… y veía la cuesta que tenía que subirme mirándome con cara satánica. Me dio miedo morir por el camino de varias cosas relacionadas con mi cuerpo, mi sed del momento y las cosas ambientales.

Llegué a casa, me cambié y me fui al chino gigantesco a comprar fruta (un melón cantaloupe y unas naranjas de aquí)  y al Walgreens a por chocolate (y de paso un helado de Ben&Jerry’s que se llama American Dream y tiene chocolate, nosequé y trozos de gofre). Volví a casa y me puse con esto.

….. peeeerro… el gofre del helado me ha recordado que ayer fuimos a un irlandés que hay aquí cerca.
Los irlandeses son seres curiosos. ¡Están pluriempleados por todo el mundo! Viven en su preciosa islita esmeralda y lavirgendelpilar cómo se han movido, ¿no? Pues allá que fuimos a bebernos unas pintas de Kilkenny (sigo sin saber qué significa Kil-, aunque sigo pensando que es algo así como tierra). Cuando llegamos había como 4 personas en el local, pero empezó a entrar gente y gente. Mucha gende de esa gente con instrumentos, ¡chunchun! ¡Gente con pinta de irlandesa en un pub irlandés y entran con instrumentos! ¡Fiestaaaa celtaaaaaaaaaaaaaaa!
Mientras entraban y entraban el majete de Jose se fue a por unos cosos que parecían ser crepes aunque eran duritos y sabían como a oblea, rellenos de cosas. Uno de fresas y nata. Otro de fresas, plátano, mango… y nata. Y otro de… ¡¡agaaarrrraaaarrrse que vienen curvas!! … ¡¡¡bizcocho de chocolate y chocolate!!! ¿¿Cómo os quedáis, audiencia?? Nosotros muertos. Jajaja. Pero estaban tremendos.
Para cuando JA volvió, un señor con barbas y pinta de cruce entre Papá Nöel, Gandalf y Dumbledore nos había echado de nuestra mesa (que es cierto que era la mesa disntita y por ello la mejor) argumentando que todos los domingos a esas horas iban él y sus coleguis a reunirse alrededor de esa misma mesa a hacer unos ruidos muy ruidosos y que si nos importaba trasladarnos.
Trasladuvímosnos. Y nos comimos las crepobleas allí, porque aquí se hacen esas cosas. Si no te ponen comida en un garito, te vas a otro, lo pides “to go” y te lo comes allá donde quieras, calle, plaza o garito.

el familiar del tipo de la barra, que era irlandés ¡¡¡fiiijooooooo!!

Y dale y dale y dale, y venga y venga y venga, música celta irlandesa, gratis! Al final se juntaron como 10 o 15 de ellos, todos con bastante pinta de por ahí o hijos de por ahí (por ahí es Irlanda, eh). Al final de la barra había un hombre que era igualico que este actor que seguro que os suena a todos, y que, como su cara indica, es irlandés, claro.

Vamos a hacer un pedido de FIMO, que está rebarato. Os enseñaré nuestras cucas miniesculturas según vayan saliendo del horno (literalmente)

¡¡¡¡Vale, ya me callo!!!!  Si es que cómo os ponéis. ¡Una queriendo detallar cosita por cosita lo que hace para compartirlo con sus seres queridos y rechistando! asjiasjiasjiasjiasijsa!
(O bueno, es que huele a comida y tengo hambre… sobras de arroz de ayer y maíz cocido. YumYum. o ÑamÑam en cristiano)

Sin más, me despido… hasta muy pronto, claro. Alucináis pepinillos si pensáis que me voy a callar tan pronto.

Muchos besos, gentes!
Espero que estéis dormitando agusto.
c

Xie Xie, Dim Sum y… ¿aún son las 8?

paseo, salir, vivir

Ayer, a la vuelta de mi paseo hasta Alamo Square, me pasé por el chino de la esquina. Es un bazar con muuuchas cosas, mayormente para la casa. Me cito a mí misma (esto queda un poco raro, pero es que viene muy al pelo) porque me parece que viene bien ahora… un día, hace unos años, al entrar en un bazar chino en Madrí, dije:

Uno nunca sabe todo lo que realmente necesita hasta que entra en un bazar chino.

A mí se me olvidó esto que dije hasta que unos meses después me lo recordó mi amigo Roberto, con el que estaba curioseando en la tienda. Es una cosa muy cierta. Tienen de todo. Todas esas cosas que te faltan en casa y no te habías dado cuenta o jamás habrías soñado, ¡y todas a un gran precio! Tengo que volver mañana, porque NECESITO un montón de cosas que hay allí. Al final sólo cogí perchas, un cacharro para bajar la ropa a la lavadora (es que somos muy americanos y toda la comunidad las comparte, you know) y un cuaderno de esos que usan aquí para el cole y para escribir el diario, precioso, Hele quiere uno también.
La experiencia fue curiosa, sobre todo al ir cargada con el paraguas que chorreaba mientras tenía que sacar el cubo de la ropa que estaba apilado con sus hermanos. Después de eso la experiencia fue preguntarle a la señora china dependienta si tenía algún invento para colgar la ropa en el baño para que se secara y decirme la buena y maja señora que no hablaba inglés pero que tenía unos hoops allí al fondo, todo esto con unas señas un tanto perversas. Creo que pensaba que necesitaba argollas para colgar la cortina de ducha.
En fin, que era muy maja y a ver si voy a visitarla pronto a comprar más y más de esas cosas que necesito (un gato chino que saluda, cajoncillos, pinzas para la ropa, hieleras, zapatillas para casa, el tendedero, un abridor de corchos, botes para los cepillos de dientes, un salero y mantelillos, entre otras cosas que ya se nos irán ocurriendo…)
Y le dije Xie Xie de despedida (gracias en chino, para los que no lo sepan) y yo sé que desde entonces seremos amigas para siempre.

Hoy ha tocado entrar en las tiendas de alimentación, buscando ingredientes para el Tofu que iba a hacer Helena. Estamos rodeados, como bien sabéis (o no), por gente mayormente oriental que habla poco o nada de inglés, como la señora de antes. Una tienda tras otra de alimentación, todas bastante grandes y llenas de cosas desconocidas para el mundo español, con dos millones de tipos de salsa de soja y aceite de sésamo, pescados un tanto raros (como ya me advirtieron Helena y J.A.) que nadie adivinaría qué son (¿serán esos que pescan en el pier al lado del Ferry Building?), cecinas plastificadas al vacío, pescados en salazón más tiesos que la mojama, calamares secos y especiados envasados por partes, chucherías de colores extraños, mostaza de wasabi en bolsas de plástico y millones de frutas y verduras exóticas para el ojo occidental, de colores, con escamas, pinchos y pulpas con semillas.

Total, que el tofu al final estaba bueno.

Y luego a casa un rato y a entrar en una especie de coma y empanamiento tremendo los tres, cada uno frente a su portátil haciendo sus cosas, trabajando, buscando muebles en Target.com, o haciendo lo que fuera, así que se volvió a salir a dar otra vuelta por aquí y un poco más allá de aquí, a ver un par de sitios de los que me habían hablado H&JA, que estaban cerrados y contemplar bonitas casas franciscanas (y otras menos bonitas, no como la nuestra, que es preciosa). En el trayecto de vuelta, salones de belleza con cristaleras tremendas desde donde los caminantes y los embellecidos podemos observarnos mutuamente (es un tanto raro verlos con los pies descalzos siendo masajeados ahí delante de uno), locales de “el mejor Dim Sum” cerrados, hamburgueserías típicas al cargo de chinos que te invitan a pasar mientras se les cae una patata frita de la boca, pizzerías con nombres complejos que te cuentan su historia (Orgasmic Pizza, We Never Fake It! que dicen ellos), lavanderías y lavanderías, bancos asiáticos con el mismo nombre pero no, y, al final, un bar de “White Trash” como dice Jose, con los locales viendo el baloncesto y gritándole a la tele, lugareños solos tomandose una cerveza en la barra o en el rotísimo banco corrido con mesas adornadas con señoras de cómic muy bien dotadas y un teléfono móvil gigante haciendo de gramola. Pa verlo es, era bonito, era curioso, y está aquí al lado (al lado del bazar de XieXie), y a las 20 parecían las 11 de la noche de aquí, tremendo, a veces asustan un poco las diferencias.

En fin, como antes puse en el facebook, digo aquí, con una cita del libro que se ha comprado esta mañana JA:

In the Richmond District, I am wrapped up in dim sum steam, fog, and the fatigue of the grid

Es un tanto verdad, ciertamente, aunque tengo que  comprobar más de cerca lo de los humos del dim sum, ciertamente hay niebla y mucha ordenación en plan ensanche ortogonal.

Lo bueno es que no  me siento fuera de lugar, está uno como en casa, como si hubiera vivido siempre aquí, es curioso, ya me pasó cuando vine con Susana, pero lo de vivir en una casa y no en un hotel hace que sea más real aún. Y aun así, la gente variopinta llama la atención, pero no llama la atención, o sí, o no, porque parece que cada uno es de su padre y de su madre, y aquí estamos todos como Pedro por su casa.

In San Francisco, I am home in the known and unknown

Saludos, gentes.
Tengan buenas noches (aquí no son ni las 11/23), allí es de madrugada y será por la mañana cuando vean esto.
Unos besos,
c