De cara y cuesta… ¿arriba?

mi vida
Para conmemorarme, los venecianos me nombraban en la plaza de San Marcos y sus alrededores.

Para conmemorarme, los venecianos me nombraban en la plaza de San Marcos y sus alrededores.

Si “de culo y cuestabajo” es de mal en peor, “de cara y cuestarriba” debería ser lo opuesto, ¿no? Hm. Sin embargo, no parece que tenga mucho sentido ya que cuestarriba también es malo. ¿”De frente y sin cuestas”? ¿”Palante en llanuras”? Probablemente esas sonmejores opciones. (Me cuesta mucho, MUCHO, no tildar los demostrativos, que lo sepáis. Y del “solo” ya ni hablamos. Ni del “guion”. Ufff, RAE, RAE, pero qué me estás haciendo…)

Bueno, hoy es mi cumpleaños… lo seguirá siendo hasta dentro de una hora y 6 minutos (cero horas cero minutos para cuando llegue la hora de publicar esto, como si lo viera…). Felicidades a mí, que aún no me había felicitado. Esperad, que me tiro de los orejos. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y una de propina. (Esos son los mentales o aparentes.)

Son 35. 3 – 5. Treinta y cinco. Trenticinco. Un quintal, vamos. Por mucho que la gente me diga que aparento menos, noto cómo se acumulan sobre ese punto en el que se junta mi cuello de paloma con la espalda. Es un mal sitio para aplicar una fuerza vertical, fijo.

En fin, el caso es que yo SIEMPRE HE SABIDO que a partir de los 35 (de las 12 del mediodía del 27 de abril de 2014, vamos) mi vida iba a ser mucho mejor. Tengo dones premonitorios. Pero fijo, fijo. Que lo sé yo. Por alguna razón, decidí allá por los 18-20 que desde los 35 mi mundo iba a cambiar y a convertirse en la repera. Que sí, que lo sé yo. Supongo que porque veía que la veintena no era tan bonita como me la pintaban y el cambio de 20s a 30s iba a resultar un pelín doloroso. 35 es un buen número, me dije. Ni pa ti ni pa mí. La justa medida. El justo medio del ese señor griego. 70/2. Y es una buena cifra, ¿no? Que sí, que lo sé yo.

Pues sí. He acertado. ¡Diana! Gran día. La familia, el preaperitivo, el postaperitivo, el primero, el segundo, el postre, el otro postre, la merienda… un poquín de vino blanco, un poquín de birra acuosa… Y no voy a enumerar los diversos platillos porque entonces esto se alargaría (aún) más de la cuenta.

Bueno, me queda media vida para jugar.

Chimpún.
Saludos, pandilla.
c

PD. Gracias a todos los felicitadores.

 

4 comentarios en “De cara y cuesta… ¿arriba?

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